Hay días en los que Madrid va a mil por hora y lo único que pide el cuerpo es apretar el botón de pausa. Por suerte, en la cuarta planta del Mercado Barceló se esconde un secreto a voces: una plaza flotante rodeada de plantas, sol y una brisa alternativa que te abraza en cuanto pones un pie fuera del ascensor.
1. Un oasis verde a cuatro plantas del suelo
Cruzarse el barrio, subir las escaleras mecánicas y encontrarse de golpe con un jardín rodeado de tejados madrileños es un pequeño lujo cotidiano. Aquí no hay prisas ni etiquetas. Solo un espacio luminoso, repleto de vegetación y rincones llenos de encanto donde la luz del sol pega de lleno para recargarte las pilas a cualquier hora del día.
2. Del café de la mañana al tardeo sin mirar el reloj
Azotea Barceló es el lugar donde los planes no se fuerzan, simplemente fluyen. Es perfecto para arrancar la jornada con un café tranquilo al sol, para hacer ese parón de mediodía entre plantas o para dejarte llevar cuando la tarde cae y la felicidad empieza a medirse en vermuts, cañas bien tiradas y risas con amigos.
3. Cero posturas, pura vida de barrio
Si algo define a esta azotea es su espíritu auténtico. Un espacio urbano, bohemio y cercano donde reunirte con los tuyos sin corsés, donde las conversaciones se alargan en la terraza y donde siempre te sientes como si estuvieras en la plaza de tu propio barrio.
¿Necesitas darle aire a tu día?
Sube a visitarnos, coge sitio entre las plantas y disfruta del ambiente más relajado de Malasaña